Archivo de 13 septiembre, 2009

sep 13 2009

Declaratoria del Encuentro Internacional denominado Sur-Sur/Norte

Declaratoria del Encuentro Internacional denominado Sur-Sur/Norte

Difusión Cencos México D.F., 11 de septiembre de 2009

Declaración

Organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos

Declaración Publica del encuentro Sur-Sur Norte

Desde el compromiso político que nos hermana nos reunimos en el Estado de Guerrero, México del 6 al 12 de septiembre de 2009, representantes de pueblos indígenas, organizaciones sociales, comunitarias y defensoras de los Derechos Humanos provenientes de África, América Latina y Europa en el Encuentro denominado Sur-Sur/Norte para fortalecer capacidades a partir del intercambio de experiencias y el análisis de las causas que han generado los conflictos que afectan nuestros territorios y violan los derechos humanos.

Hemos conocido de cerca diferentes experiencias de comunidades y organizaciones que han optado por procesos de Resistencia Civil, frente a distintas formas de violencia e injusticia causada por diversos intereses económicos, el autoritarismo, la ocupación militar y la represión del Estado.

Hemos conocido de primera mano, testimonios de personas, comunidades y organizaciones, víctimas de esa violencia, y de la responsabilidad del Estado por sus acciones u omisiones. Y hemos corroborado la legitimidad de sus acciones e iniciativas, en la defensa de la vida, la dignidad, la autonomía y el respeto de los derechos fundamentales, en el marco de un Estado Social de Derecho.

REAFIRMAMOS:

Que nos encontramos ante un contexto de continuas y sistemáticas violaciones de los derechos humanos hacia los pueblos del sur en una realidad de conflictos, de diferentes intensidades y características, los cuales en sus causas y consecuencias están marcados por la opresión, la discriminación, la exclusión, la marginación y el racismo.

Que permanecen las causas originarias de estos conflictos, así como las condiciones de violencia social, política y económica, que expresan un debilitamiento de la democracia y del Estado Social de Derecho. Por lo tanto los pueblos y organizaciones del sur estamos llamados a mantener estrategias fundadas en la solidaridad y el respeto a todos los derechos humanos, así como el reconocimiento de las luchas y resistencias de los pueblos hermanos del sur como propias.

Que la continúa agresión en contra de las comunidades, pueblos y organizaciones que desarrollan procesos de exigibilidad de sus derechos, desde  una opción de resistencia civil no violenta, ha cobrado numerosas vidas, despojado a los pueblos de sus territorios, generando impactos psicosociales que afectan los referentes culturales, políticos y sociales de las comunidades, complejizando aun más la situación de los pueblos.

Que los intereses geopolíticos del poder económico mundial son una de las causas principales de los conflictos relacionados con la extracción y explotación de los recursos naturales a través de la implementación de megaproyectos de diferente tipo, afectando las condiciones básicas para la sobrevivencia de la población campesina e indígena, despojándoles de sus territorios, con desplazamientos forzados, genocidio, generando crisis humanitaria y violación sistemática de derechos humanos.

Que en Colombia, El Salvador, México, Guatemala y Sahara Occidental, continúan las amenazas, el saqueo de información a organizaciones sociales, la criminalización y ataques constantes a defensores de los Derechos Humanos, lo que representa una ausencia de garantías para la realización de sus acciones de resistencia y acompañamiento, por lo tanto,

EXIGIMOS A LOS ESTADOS:

1.Que se garantice a los pueblos su derecho al territorio, la autonomía y a la autodeterminación, así como el respeto a la construcción de procesos propios de desarrollo.

2.Que el Estado Mexicano no criminalice y reprima la resistencia civil de los pueblos y la defensa de los derechos humanos; que desmilitarice los territorios indígenas y elimine cualquier estrategia militar que coloque en riesgo a las comunidades que construyen su autogestión y ejercen sus derechos colectivos.

3.Que el Estado Mexicano liberé inmediatamente a Raúl Hernández Abundio preso de conciencia y que cese el hostigamiento en contra de la Organización del Pueblo Indígena Mephaa, en Ayutla de los Libres Guerrero; que respete los procesos de organización y resistencia de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias – Policía Comunitaria, de la Radio Comunitaria Ñomndaa, al Ejido de Carrizalillo y al Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa la Parota; y que en ese contexto se respete y garantice el trabajo de defensa de los derechos humanos del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.

4.Que se respete el proceso organizativo y de libre autodeterminación de los pueblos y organizaciones de Chiapas frente a la defensa de su territorio, y que en ese contexto se garantice la labor de las organizaciones civiles defensoras de los derechos humanos.

5.Que el Estado Colombiano no criminalice la lucha de los pueblos indígenas, la defensa de los derechos humanos y elimine cualquier estrategia militar que coloque en riesgo a las comunidades en medio del conflicto armado interno.

6.Que se garanticen los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y garantías de no repetición.

7.Que el Estado Colombiano y los grupos armados respeten y garanticen el territorio, la autonomía y la vida del Pueblo Indígena Awa, y su organización la UNIPA.

8.Que el estado Colombiano, brinde las garantías necesarias para el ejercicio de la defensa de los derechos humanos a comunidades Cristianas y otras de su entorno.

9.La aplicación de la Resolución de Naciones Unidas para la celebración de un Referéndum de Autodeterminación del pueblo Saharaui; y a las autoridades de ocupación marroquí, abrir los territorios ocupados del Sahara Occidental a la observación internacional; y el cese inmediato de las graves violaciones a los derechos humanos perpetradas por las autoridades de ocupación marroquí contra la población civil saharaui en resistencia civil pacífica.

10.La voluntad política del Estado de Guatemala para juzgar a los responsables materiales e intelectuales del genocidio cometido contra el pueblo maya durante el conflicto armado interno, una reparación integral para las víctimas y sobrevivientes, y el reconocimiento de la verdad y la memoria de los pueblos como una forma de dignificación y como garantía de no repetición.

11.Que el Estado de El Salvador derogue la ley de amnistía, y se promueva una ley de reconciliación para que pueda haber una verdadera trasformación en el país y que como pueblo y gobierno de El Salvador siga la presión hacia el gobierno de facto de Honduras para que regrese el actual presidente Manuel Zelaya Rosales al poder y se restituya el orden constitucional.

12.Urgimos al gobierno sueco que respete su propio reglamento de exportación de armas, que prohíbe la exportación de armas a países que están en conflictos armados o que no respeten los derechos humanos. Por lo tanto urgimos a los estados miembros de la Unión Europea, que no apoyen en las violaciones de los derechos humanos, los etnocidios y genocidios que se están cometiendo en los diferentes países mediante una continuada venta de armas.

NOS COMPROMETEMOS A:

1.Permanecer vigilantes y dar seguimiento a los procesos de resistencia civil en Colombia, El Salvador, México, Guatemala y Sahara Occidental.

2.Nuestras organizaciones hermanas incidirán en el nivel interno e internacional en favor de la justicia y exigirá a los diversos Estados el respeto a los derechos de los pueblos a quienes representamos y acompañarnos.

3.Promover y construir el intercambio de experiencias, la solidaridad y el hermanamiento entre los diversos procesos de resistencia civil no violenta de los pueblos del sur que buscan la libertad y el respeto a los derechos humanos.

Organizaciones firmantes

AFARPREDESA – Asociación de Presos y Desaparecidos del Sahara.

JUSTAPAZ – Centro Cristiano para Justicia, Paz y Acción No Violenta. Colombia.

Corporación AVRE – Acompañamiento psicosocial y atención en salud mental a víctimas de violencia política – Colombia.

UNIPA- Unidad Indígena del Pueblo Awá. Colombia.

SERPAJ– Servicio Paz y Justicia en América Latina. Salvador.

SWEFOR – Movimiento Sueco por la Reconciliación. Suecia.

FRAYBA – Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas. México

TLACHINOLLAN- Centro de Derechos Humanos de la Montaña. México.

OPIM – Organización del Pueblo Indígena Me´phaa. México.

Japsun: Salud integral, curación profunda

Chilpancingo, Guerrero a 11 de septiembre del 2009.

Información difundida por el Área de Comunicación y Visibilidad de Cencos


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sep 13 2009

Cuba: murió el Comandante Juan Almeida

El Comandante Juan Almeida

Enrique Ubieta GómezEnrique Ubieta Gómez

Ha muerto Juan Almeida Bosque, el asaltante al Moncada, el

expedicionario del Granma… Tuve el privilegio de compartir —por

razones de trabajo— algunas pocas ocasiones con él; fueron suficientes

para saber que Almeida, el Comandante, era un hombre tímido, fiel,

limpio, transparente, corajudo y que esas cualidades —que a veces

originaban respuestas ríspidas, secas—, lo convertían en un ser

querido y respetado por sus subordinados, a quienes él también

respetaba. Almeida fue siempre un hombre de pueblo, un compositor de

boleros, y de canciones memorables, una de las muchas leyendas que la

Revolución echó a rodar por la historia, e impregnó en el alma de su

pueblo. Quizá nadie mejor preparado que él, por su estricto sentido de

la justicia, el honor y la lealtad, para presidir, como hizo por

muchos años, la Comisión de Revisión y Control del Partido. Fui

testigo ocasional de la satisfacción que sentía al recoger en los

semáforos a compatriotas que pedían «botella»: como se trasladaba, por

Japsun: Salud integral, curación profunda

motivos de seguridad, en una camioneta de cristales oscuros, las

personas no sabían quién viajaba dentro. Entonces se divertía ante la

sorpresa de los botelleros que lo descubrían, sonriente, como un

pasajero más. Hay que agregar que el Comandante Almeida siempre se

rodeó de personas buenas, en el buen sentido de la palabra.

Un día, de visita en una de las provincias orientales, una de las

campesinas que acudieron de inmediato a saludarlo exclamó sin

miramientos: «pero yo pensaba que usted era más alto y más fuerte».

Almeida bromeó con ella, un poco atribulado. En realidad era un hombre

de baja estatura, y delgado. Pero la gente lo imaginaba como era: un

gigante, cuya verdadera estatura nada tenía que ver con su físico.

Apasionado defensor de la memoria histórica, presidió innumerables

comisiones conmemorativas y la Asociación de Combatientes de la

Revolución Cubana, desde las cuales veló por la conservación de

monumentos y sitios históricos. Por eso escribió más de diez libros de

testimonios; y quizá por eso también, apoyó y estimuló mi intención de

escribir un libro que recogiera las incidencias cotidianas de los

médicos cubanos en Centroamérica.

Allá conocí a su hija Belinda, médico internacionalista en Cocobila

—un apartado pueblo de la Mosquitia hondureña, entre la laguna de

Ibans y el mar Caribe—, y después en Venezuela. Guardo anécdotas

personales del hombre que fue Almeida, que no caben ahora en este

minuto de solemnidad. Solo relataré la más reciente: cruzaba en mi

auto la Plaza de la Revolución, cuando vi salir la camioneta que lo

trasladaba. La reconocí por el jefe de su escolta, que también me

reconoció de lejos. Aminoré la marcha, para que se alejara, pero la

camioneta también aminoró la suya, hasta que me hicieron señas para

que me acercara. Cuando los dos carros estuvieron uno al lado del

otro, se asomó por la ventanilla y me saludó. Un gesto sencillo,

simple. Mi hijo quedó más impresionado que yo: la razón era que

acababa de estudiar en la escuela ese período de la historia, y no

podía creer que el personaje de los libros fuese ese hombre que

acababa de saludar como a cualquier paisano.

Qué privilegio el de haber sido contemporáneo de una generación de

héroes, el de ser partícipe de una gesta que ya se estudia, aunque

todavía se vive, como parte de la historia. Historia y leyenda, en los

libros y en la memoria popular. Alguna vez mi hijo le contará a sus

nietos que un día saludó desde la ventanilla de su carro, al

legendario Comandante Almeida, el albañil, el guerrillero, el

compositor, el estadista, ese hombre que aparece en la foto color

sepia de la Sierra Maestra, junto al Che, mientras Fidel traza sobre

la tierra el plan del próximo combate.


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