Archivo de 27 septiembre, 2009

sep 27 2009

Tegucigalpa: Matan a sobrino de propietario de Radio Globo, emisora afín a Zelaya

Tegucigalpa: Matan a sobrino de propietario de Radio Globo, emisora afín a Zelaya
Aporrea.- Tegucigalpa 26 de Septiembre de 2009. Marco Antonio Canales Villatoro, sobrino del propietario de la emisora hondureña Radio Globo, afín al depuesto mandatario Manuel Zelaya, fue asesinado hoy sábado en esta capital, denunciaron partidarios del presidente derrocado.

Canales Villatoro, de 40 años, fue ultimado al parecer en un intento por robarle una computadora portátil, cuando salia de una iglesia evangélica en esta capital, por dos hombres que viajaban en motocicleta y que le dispararon.

Canales Villatoro fue trasladado a un hospital de esta capital,donde murió esta tarde, informó en un comunicado por el Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado.

Canales Villatoro era sobrino de Alejandro Villatorio, propietario de Radio Globo, uno de los medios de comunicación que ha dado cobertura a las movilizaciones de los seguidores de Zelaya, quien el lunes pasado retornó a Honduras y permanece en la Embajada de Brasil.

Radio Globo es la única emisora en Honduras que transmite declaraciones del derrocado Zelaya, y las proclamas de sus seguidores.

El Frente denunció que supuestos asaltantes se introdujeron anoche a la vivienda de Silvia Ayala, congresista del partido Unificación Democrática y seguidora de Zelaya.

Por su parte, el periodista y destacado fotógrafo Esteban Meléndez (PERIODISTA EN RESISTENCIA, ES SU FIRMA) denunció que el pasado miércoles, en una marcha del Frente de Resistencia, fue herido por cinco disparos con balas de goma cuando captaba imágenes de los militares que actuaron contra los zelayistas.

Meléndez dijo por teléfono que como consecuencia de las heridas por las balas de goma, permanece en cama con fiebre.

Japsun: Salud integral, curación profunda


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sep 27 2009

Honduras: Situación de la Embajada de Brasil

De: Zoe Zelaya Castro
Enviado: sábado, 26 de septiembre, 2009 16:04:15
Asunto: A la Comunidad Nacional e Internacional

Situación en la Embajada de la República Federativa de Brasil
En la Embajada se encuentran  el Presidente Constitucional de la República de Honduras, José Manuel Zelaya Rosales, su esposa, Xiomara Castro de Zelaya, su hijo menor, José Manuel Zelaya Castro,  diplomáticos brasileños, el Padre Andres Tamayo, periodistas de medios locales e internacionales, entre amigos, dirigentes políticos y seguidores, viviendo bajos las siguientes condiciones:.
Existe una gran dificultad para el ingreso de alimentos, así como elementos de higiene personal, limpieza general, ropa, entre otros.
El desayuno se lleva a las 8 am y permiten su ingreso entre las 2 y 3 pm, similar situación sucede con el almuerzo que es ingresado hasta las 10 pm. Los alimentos son exageradamente registrados y manipulados con las manos al descubierto de los oficiales que también colocan la comida en el suelo para que los perros las olfateen.
Está siendo restringido el ingreso de medicamentos, y es limitado el tipo y cantidad de los mismos.
No permiten la evacuación de la basura de la casa agravando la situación de insalubridad.
Las personas duermen en el suelo sin colchonetas y sin ropa de cama.
No cuentan con hornilla o microondas para calentar la comida que llega siempre 6 horas después de preparada.
Tampoco se cuenta con una refrigeradora para mantener los alimentos frescos y no han permitido en ingreso de estos electrodomésticos.
También es necesario contar con equipo informático, una computadora, impresora y papel, para poder estar informados y trabajar en propuestas que enriquezcan el proceso de diálogo.
Así mismo es importante contar con un televisor al que tampoco han dejado introducir.
Además, han dificultado las visitas de la familia Zelaya al Sr. Presidente, primero no permitiéndoles el paso y luego con un registro minucioso que pretendieron aplicar incluso a su nieta de cuatro años violando los derechos del niño. Y ni hablar de las visitas a los demás acompañantes.
Por lo tanto solicitamos:
Que los alimentos entren sin demoras, y que su manipulación sea adecuada sin exponer los mismos a contaminación.
Que no existan restricciones para el ingreso de personal médico ni de medicamentos.
Que permitan el ingreso de elementos de higiene personal, limpieza, y ropa limpia, que se permita entregar diariamente la ropa sucia para su lavado.
Que diariamente se evacúe la basura.
Que se permita el ingreso de colchonetas, catres y almohadas.
Que se permita el ingreso de electrodomésticos básicos para calentar los alimentos y refrigerar los mismos.
En aras de facilitar el proceso de diálogo es preciso se permita el ingreso de equipo informático, insumos de oficina y un televisor.
Que se permita el ingreso de las familias a la embajada y que el registro de los mismos no resulte intimidatorio.

Que se le haga un fuerte llamado a la Fiscalía General de la República, quien es el ente nacional encargado, para que proceda con la misma celeridad con que actuo en días anteriores y posteriores al Golpe de Estado, a  realizar inspecciones en las residencias vecinas a la Embajada y que se proceda al retiro y decomiso del equipo instalado.

La Embajada de la República Federativa del Brasil no es una cárcel, es territorio brasileño según la convención de Viena y es derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas hondureñas transitar libremente por su país, y los funcionarios de la embajada brasileña los únicos autorizados para restringir el ingreso a la misma.

Creo que bajo estas condiciones de represión e indefensión,  relacionadas con el uso de gases tóxicos, ondas electromagnéticas y de sonido, la militarización exagerada de la zona de la Embajada Brasileña, los constantes e ilegales toques de queda, los ataques contra las marchas de la resistencia nacional,  lo que se esta dejando en evidencia una vez mas, es la actitud de intransigencia del Régimen Defacto, con el único fin de  continuar boicoteando y dilatando  el desarrollo de un Dialogo que nos lleve a  una sincera y verdadera  reconciliación nacional.

Zoe Zelaya Castro


POR LA UNIDAD DE AMÉRICA LATINA… SOMOS MILLONES.

Japsun: Salud integral, curación profunda


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sep 27 2009

Noches de Terror en Honduras

Abogados de los organismos de derechos humanos de Honduras nos han pedido que divulguemos este relato para denunciar ante la comunidad internacional lo que realmente está ocurriendo todos los días en Honduras.

Noches de Terror en Honduras

Relato de Angel Palacios

COFADEH

En las noches de Honduras impera el terror. La dictadura ha convertido a Honduras en una inmensa cárcel donde las noches son aprovechadas por jaurías de policías y militares que allanan, torturan y saquean.

De noche en Honduras lo que recorre las calles es el terror con botas, cascos y uniformes. Vehículos con militares y policías encapuchados patrullan las calles en las noches disparando contra los barrios y casas. Salen a toda velocidad de las comisarías para regresar al poco tiempo con las camionetas repletas de ciudadanos golpeados, humillados, sangrantes…

La noche con toque de queda es el escenario preferido por los sabuesos. El toque de queda, sin garantías constitucionales, sin cámaras de televisión, ni multitudes en las calles, es el momento que aprovechan los perros de la dictadura para sembrar el terror. Anoche pudimos recorrer varios barrios (colonias) y esto fué lo que vimos:

Nos avisan que en una de las escaleras de un barrio un comando policial llegó de forma intempestiva y van a allanar una vivienda. Se trata de la casa de una pintora muy conocida en el vecindario. Al doblar de una escalera 8 policías como gatos en la oscuridad rodean la casa. La casa está pintada de rosado y tiene un grafitti contra el golpe en la fachada. Los policías golpeaban la puerta con palos. Rompen los vidrios de la ventana. Uno de los policías con una bomba lacrimógena en mano calcula el ángulo para lanzarla adentro de la casa. El vehículo identificado como Policía Nacional los espera en la parte de abajo de las escaleras. El policía que conduce, da la voz de alerta de que un grupo de periodistas los estamos grabando. El jefe de la operación (Sub-comisario García) nos tapa el lente de una de las cámaras. Otros se tapan el nombre cosido en su chaleco. Hay vecinos que abren sus puertas y ventanas confiados en la presencia de la prensa internacional y les gritan, los denuncian. Los policías tratan de replegarse. El policía identificado como García se justifica argumentando que él vive en ese vecindario y que no soportaba que su vecina hubiese pintado en la fachada: “GOLPISTAS: EL MUNDO LOS CONDENA”, “VIVA MEL”. Ese fue el argumento del funcionario para desatar el terror contra una humilde mujer. Miembros de organizaciones de Derechos Humanos y del Frente de Abogados contra el Golpe se hacen presentes y los policías huyen acosados por la denuncia. La mujer, que temerosa al fin abrió la puerta, también salió del barrio. Fue a dormir a un lugar seguro, ante la amenaza de que volviesen a por ella más tarde.

Un joven como de 20 años camina por una calle oscura en plena noche. Tiene el rostro bañado en sangre y una herida en la frente de unos 5 centímetros . Va descalzo. Nos explica: estaba en la puerta de su casa cuando una camioneta de la policía apareció en su calle y sin mediar palabra se bajaron y le golpearon entre varios. Lo tiraron encima de la camioneta y arrancaron con él. Mientras daban vueltas y lo pateaban, le revisaron los bolsillos despojándolo de un celular y de su reloj. Seguía tirado en el piso de la camioneta mientras escuchaba a los policías discutiendo sobre quién se quedaba con el reloj y quién con el celular. Lo dejaron botado lejos de su casa. El joven no quiso hacer la denuncia. No quería más “clavo” con la policía, estaba aterrorizado. Sólo pedía que lo lleváramos a su casa.

Otro joven es detenido en la esquina de su barrio. Antes de montarlo en la camioneta, cuatro policías le dan una paliza. Luego le vacían un pote de pintura en spray en la cara. El joven respira con dificultad. Nos cuenta en el hospital mientras le limpian la pintura de los ojos inflamados por los golpes que uno de los policías le decía mientras lo golpeaba: “¿No sos de la resistencia? Pues resiste!”

Japsun: Salud integral, curación profunda

En un puente hay una alcabala. Nos detienen y entablamos conversación con los policías sobre cualquier tema para poder seguir. Un vehículo que pasa por allí se da cuenta de la alcabala y retrocede lentamente. Uno de los policías que nos dió el alto, mira al carro retrocediendo y nos invita divertido a ver lo que va a pasar, pero obligándonos a tener las cámaras apagadas. Bajo el puente, por la calle que tomó el carro que trató de evitar la alcabala, hay un grupo de policias cazando a los que traten de evadirse. Lo detienen. Desde arriba del puente no se ve bien pero se escucha… se escucha la puerta que se abre… se escucha la rabia y los insultos de los policías, los golpes contra el carro… se escuchan otros golpes y los gritos del conductor. No escuchamos más. El carro siguió al rato.

Se escuchan disparos en una avenida que va paralela a un barrio popular. Una camioneta llena de policías es la que dispara en la noche, a ciegas contra las casas del barrio. Van despacio. Nada los amenaza. Disparan una y otra vez. Ni siquiera apuntan. Sólo siembran el terror a su paso.

En una comisaría a medianoche, los miembros de organizaciones de derechos humanos, abogados y prensa internacional preguntan por los detenidos, que acabamos de ver que bajaron de una patrulla pick-up (eran como 10). Sarcásticamente, el oficial nos dice que allí no tienen a nadie preso. Pero los presos gritan que son de la resistencia. Gritan sus nombres. El oficial sigue negando lo que es evidente. La insistencia de los abogados y de los defensores de los derechos humanos logra que suelten a la mitad de los detenidos y que un médico venga a esa hora a constatar el estado físico del resto. Todos golpeados, sangrando. En la mañana los abogados de la resistencia lograron que los soltaran.

En otra comisaría, tras un portón negro, se escuchan las voces de al menos una veintena de personas recitando sus nombres. Afuera unas cuantas madres y esposas tratan de establecer contacto con su familiar, tratan de reconocerles la voz. Los uniformados ríen ante la escena. Se acercan y golpean contra el portón… …y contra los familiares.

En otro barrio, en las alturas de Tegucigalpa, alrededor de 40 uniformados, entre policías y militares, avanzan apuntando fusiles de guerra hacia las casas. Cuando se pregunta quien es el comandante de esa operación todos los uniformados nos señalan a un militar. Este dice que es una operación de rutina, porque el “gobierno no va a seguir permitiendo desordenes” y que “lo que pase a esa hora no es su responsabilidad porque hay toque de queda”. Las credenciales de prensa internacional y de organizaciones humanitarias logran difícilmente abrirnos paso y continuar. Los uniformados se alejan. Las luces de las casas en el barrio se van encendiendo a medida que el escuadrón del terror se aleja. Nadie sale, pero se escuchan gritos: “Asesinos”, “Urge Mel”, “Viva la Resistencia “.

Estos son apenas algunos casos de los que pudimos ver en una noche. Todos los días ocurre lo mismo. No se sabe cuantos detenidos hay cada noche. No se sabe cuantos cuerpos son rotos, maltratados, humillados en las noches de Honduras. No se sabe cuantas mujeres son violadas. No se sabe los nombres, las edades, no se conocen los testimonios… porque para eso son los toques de queda. Para que la jauría de asesinos que sostienen esta dictadura siembren el terror sin que trascienda a los medios y para que las víctimas se inmovilicen y no hagan la denuncia.

En las noches de Honduras, no brillan las estrellas. Sólo las luces de las patrullas y la sangre de los que caen en manos de la jauría uniformada. Botas y más botas en las calles, en las espaldas, en los rostros de los hondureños. Y a pesar del terror que siembra cada noche la dictadura, no hay miedo. La resistencia continúa.

Cuando sale el sol, hay marchas, tomas de calles, movilizaciones pacíficas pero desafiantes y contundentes. Los que se curan de las heridas quizás no los veamos durante algunos días en las protestas, pero la voz se corre y la indignación por lo que está pasando hoy en Honduras hace que muchos más se incorporen. 90 días de resistencia. Cuerpos contra balas. Los organismos de derechos humanos dan cuenta de más de 600 detenidos de los que se tiene conocimiento. Pero muchos son detenidos y torturados en la noche y no denuncian por miedo. Honduras necesita que el mundo reaccione más rápidamente ante la terrible violación a los derechos humanos que está ocurriendo. La diplomacia no basta. Es urgente que el mundo actúe, aquí en Honduras y ahora.

PD: Las organizaciones de derechos humanos y abogados solidarios hacen una labor incansable por atender a las victimas, por acompañar las denuncias, por llevar registros. Pero no tienen recursos. No cuentan con lo mínimo. No tienen como llenar el tanque de gasolina para trasladarse a los lugares, no tienen saldo en los teléfonos para hacer las llamadas necesarias. Y aun así hacen magia para defender los derechos de sus compatriotas. Llevan 90 días haciendo magia y es mucho lo que logran. La sede de Cofadeh está llena a toda hora de gente que va a denunciar los atropellos vividos, y llena también de gente que va a apoyar su labor. Muchos y muchas dirigentes de estas organizaciones de derechos humanos han sido perseguidos, encarcelados para tratar de acallarlos. A pesar de las dificultades siguen siendo el único lugar a donde acudir para buscar refugio ante la represión. Es Urgente la solidaridad pueblo a pueblo, que los organismos de derechos humanos de otros países, los comités de solidaridad se pongan en contacto con ellos y los apoyen, divulgen sus denuncias, envíen apoyo a esas organizaciones que en Honduras luchan contra el Terror de la Dictadura.


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