Archivo de 24 noviembre, 2009

nov 24 2009

Diversidad: Los Emotivos y los motivos de los Emos en Cuba

DIVERSIDAD: LOS EMOTIVOS

Cultura y mentalidades en la sociedad cubana actual: representaciones  sociales, imaginarias, construcción simbólica, lenguajes y discursos…

Alejandro Rodríguez Rodríguez

Esquife.- Comentaban en la parada de la guagua: “óyeme, yo le tengo una mala voluntad a todos los raros esos que andan vestidos de negro, tomando ron y escuchando música ruidosa por ahí. yo no me explico como los padres permiten eso.”

Hasta ahí atinó mi oído a querer escuchar –suelo alejarme de criterios reactivos. Usted puede tener la opinión que quiera, o la que su nivel cultural le permita, sobre cualquier tema; pero de ahí a expresarse  irrespetuosamente va un trecho gigantesco. No pudo siquiera aquel señor explicar en concreto qué tipo específico de “raros” no soportaba.

Quizás los “raros” que más sufren del desentendimiento social, sean los rockeros –punks–, una de las tribus urbanas que más auge ha cobrado en los últimos años, pero también puede ser otro grupo, los EMOs, igualmente segregados, incluso por el resto de las tribus urbanas.

Aunque sus orígenes se encuentran en la década de los sesentas, la cultura EMO nace con fisonomía propia en los años ochentas como un estilo musical derivado del estilo punk hardcore americano. El término EMO viene del inglés: Emotional hardcore music.

Los EMOs se han difundido sobre todo en Latinoamérica, principalmente en Chile, México y Argentina, países donde el marco económico permite la expresión plural de la cultura. La mayoría tiene edades entre los catorce y veinte años y los caracteriza una visión negativa de la vida: suelen
mostrarse al mundo como pesimistas, víctimas de una sociedad creada pensando en el capital y en los intereses privados, que se olvida de las personas y sus verdaderas necesidades espirituales.

El salto de los EMOs a la popularidad ha dado mucho que hablar, porque aunque son jóvenes pacíficos en su mayoría, han tenido detractores que les tachan de superficiales y de seguir modas, lo cual en varias ocasiones ha generado rechazo social hacia esta cultura urbana.

Formalmente los EMO se caracterizan por un peinado engominado, cubriendo parte de la cara, piercings, tenis Converse –que en Cuba solo pueden adquirirse a un costo que oscila entre los cuarenta y los setenta CUC–, muñequeras, chapas, sudaderas con capucha, camisetas ajustadas (generalmente negras) y calzoncillos a la vista.

El concepto del mundo, o al menos el que preconizan, es su identidad como mentes inconformes y pesimistas. Se preocupan mucho por su apariencia, igual que el resto de las tribus, y se declaran en contra de las modas (aunque extrañamente ser EMO está de moda), suelen tener tendencia a preguntarse el
sentido de las cosas y no suelen creer en las religiones. Una de sus frases más repetidas, que se puede oír en cualquier esquina de las ciudades cubanas donde existen las tribus urbanas (las más representativas: Habana, Holguín, Santiago de Cuba, Santa Clara y Camagüey) es el EMO nace, no se hace, sustituir un dolor por otro produce alivio.

Expresiones como esta abundan entre los seguidores de la su estilo, que invitan a la autolaceración como método de escape al supuesto dolor emocional que implica estar vivos.

Los Pokemones integran una cultura similar a la de los EMOs, aunque basada más en la estética y con una visión de la vida más positiva. Surgieron en Chile hace poco más de un año, y junto a los EMOs, están bastante extendidos en América Latina. Al ser una tribu derivada de los anteriores, visten prácticamente igual. Su principal diferencia es que llevan ropa más colorida, con pantalones chillones y complementos de colores vivos.

Heredan  gran parte de sus ideas de los EMOs, diferenciándose de estos en que ven la vida desde un punto de vista más positivo.

TRIBUS URBANAS

Una tribu urbana –definición más extendida y mejor entendida– es un grupo de gente, generalmente jóvenes, que se comportan de acuerdo a las ideologías de una subcultura, que se origina y se desarrolla en el ambiente de una urbe o ciudad.

Otras fuentes las definen como pandillas, bandas callejeras o simplemente agrupaciones juveniles que visten de forma similar, que poseen hábitos y lugares de reunión comunes. El concepto de la banda consiste en buscar en sus análogos modos de pensar y de sentir semejantes a los propios, sin ser
necesariamente conscientes de ello.

Formar parte de la banda refuerza la negación juvenil a la obligación de adaptarse un mundo adulto, a sus reglas sociales de pensamiento y de conducta. La banda ofrece a sus miembros la base afectiva que estos no pueden encontrar en su entorno social tradicional. El juego, la bebida, el flirteo, incluso el escándalo en la vía pública o la destrucción de objetos,
son algunas actividades que producen bienestar en el grupo.

El objetivo fundamental, no obstante, no es la actividad en sí, sino el estar juntos en base a las semejanzas.

La mayor parte de los analistas del tema concuerdan en que el fenómeno de las tribus urbanas no es nada más que la búsqueda de los jóvenes de aquella identidad que añoran. Cuando un joven se integra a una sociedad que posee y le permite expresar las mismas tendencias, modas y pensamientos que él, este
se sentirá identificado tanto con el grupo como con sus símbolos y modas.

La identidad de cada una de estas tribus discurre según su ideología y según la individualidad de la persona en sí, por ejemplo, mientras los skinheads (cabezas rapadas) son de tendencias violentas, los hippies manifiestan un
comportamiento pasivo –partiendo del pacifismo. El fenómeno hippie surgió en Estados Unidos al calor de la protesta contra la guerra en Viet Nam.

Las tribus urbanas se caracterizan por mantener un patrón estético regular entre varios individuos de la misma tendencia. Los miembros de una tribu suelen tener fuertes convicciones sociales, de carácter místico, o incluso creencias religiosas.

PUNK V/S EMO

En los últimos tiempos los EMOs se han visto en la mirilla de la prensa, no justamente por ser adolescentes adictos a la melancolía, con un concepto estético oscuro y andrógino –resulta difícil, atendiendo a la vestimenta y el maquillaje identificar el género de un EMO. Han saltado a la popularidad,
por desgracia, porque se ha puesto de moda golpearlos. “Si los ves solos o en grupos, golpéalos. Si crees que son muchos para una sola persona, llama a algunos amigos. Si te cansas de golpearlos descansa, no te preocupes, no irán a ningún lado”.

La mayoría de las páginas web que distribuyen esta propaganda son europeas, lo que explica su confeso aliento racista, fundamentalista y xenofóbico, porque gran parte de la comunidad EMO que habita sus ciudades es de origen
latino.

La moda de incitar a la violencia contra la comunidad EMO viene casi siempre de bocas punks. Lo que les irrita de los EMOs –según sintetizó un contribuyente de Wikipedia– es que, pese a que surgieron de un movimiento musical con una propuesta bastante definida, ahora son sólo fachadas, sin ningún ideal o identidad.

Dentro de las tribus urbanas también se encuentran individuos denominadas posers, que usan la estética y despliegan el comportamiento de una tribu urbana específica, pero no comparten la filosofía propia del movimiento. Los posers generalmente resultan marginados por las tribus a las que imitan.

De este concepto parten los detractores del fenómeno EMO. Hecho que deviene en un conflicto conceptual entre las tribus, que luego se desarrolla en luchas entre las mismas: enfrentamientos armados en lugares públicos, insultos a través de imágenes vía Internet o graffitis en paredes públicas.

La anarquía, que no es el caos, –corriente que defienden los seguidores del estilo punk– fomenta el gobierno de uno mismo, el autocontrol ¿No estarán entonces traicionando su propia identidad bajo el pretexto de la falsa identidad EMO? Sentirse ajeno a las creencias de un grupo determinado no otorga el derecho a excluirlo, menos aún golpearlo, menos aún incitar a la violencia masiva en su contra.

Mucha gente está de acuerdo –me incluyo en esa lista– en que la depresión y la melancolía, casi patológicas, no son códigos para descifrar el misterio de la vida humana. Objetamos con fundamentos de preservación de la cultura tradicional la idea de vestirse como mujer y hombre a la vez. No compartimos
la opción de la anorexia y el suicidio juvenil, pero incluso así, respetamos su forma, y siempre que no contradigan las normas de lo legal, es perfectamente tolerable.

No obstante, es verdad que bajo la bandera de “respeta la intensidad de mis sentimientos” muchos EMOs rinden culto a la insustancialidad, a la superficialidad. a la pura fantochería.

El enfrentamiento entre estas dos tendencias de tribus urbanas, en países donde se expresa con rasgos clásicos la sociedad de consumo, se debe en mayor medida a la “invasión” de los espacios de convivencia de uno y otro grupo.

La incitación a la violencia, recordemos, fue un mecanismo usado con éxito rotundo en la propaganda nazi antes de la II Guerra Mundial, que le dio puertas abiertas como fenómeno de masas al nacionalsocialismo alemán.

COMPORTAMIENTO JUVENIL

Las prácticas juveniles en la actualidad llaman la atención de la opinión pública, los medios de comunicación y las autoridades políticas en todas partes del mundo. Sin embargo, a pesar de la relevancia del tema, son escasas las investigaciones sociológicas que hablan de los jóvenes desde su condición identitaria. Casi todos los estudios que se realizan están plagados de una visión estereotipada que apenas permite entender el actuar
de los jóvenes del hoy.

El estudio sobre el comportamiento de la juventud se inicia a partir de las investigaciones del norteamericano Ralph Lintonen en la década de los cuarentas del siglo pasado. Lintonen, mediante la mera observación de los adolescentes estadounidenses de las escuelas secundarias, se percata de que
estos “están comenzando a construir un mundo separado al de sus propios padres con sus propias normas y valores”.

Para esta época la escuela comienza a transformarse en el centro de la vida social de los jóvenes, en un espacio que origina una nueva sociabilidad y nuevas representaciones asociadas a cada demarcación cultural.

Posteriormente otros investigadores del tema evaluarán las ideas de Ralph Lintonen, legitimando el surgimiento de una cultura juvenil, que ”cristalizaba en una cultura autónoma e interclasista centrada en el consumo hedonista, a pesar que ésta no producía, por estar todavía en el sistema educativo”. Esto lleva a algunos a señalar que la cultura juvenil se aleja cada vez más del trabajo como virtud, e incluso de la estructura de clases, ya que el acceso al tiempo libre, por ejemplo, eliminaba las diferencias sociales entre los jóvenes, uniformándose la cultura juvenil, en la medida en que se vinculan al mercado a través del consumo.

El contexto social en el que surgen estos grupos de jóvenes no es de manera preponderante en la marginación; en no pocos casos, se trata de miembros de la clase media y alta con acceso a la educación universitaria y con fuentes de ingresos que les permite sostener un estilo de vida y de consumo elevados.

Distinguir entre las “expresiones” juveniles del mercado de consumo y las inquietudes sociales de la juventud nos permitirá orientar la participación de los jóvenes en procesos de compromiso con su entorno social inmediato trascendiendo los estereotipos de consumo.

Algunos investigadores, atendiendo a este último postulado, sostienen que las tribus urbanas no son un fenómeno social. A su entender estas son un modelo de consumo predefinido por las leyes del mercado. Los comportamientos juveniles cotidianos donde, según estos autores, se observa un proceso paulatino de rechazo al valor intrínseco de las normas sociales tradicionales, permiten construir imágenes estereotipadas, etiquetándolos
como individualistas, consumistas, amorales y apolíticos.

En Cuba las tribus han venido cobrando auge desde antes de la caída del campo socialista –aunque este hecho fue el principal impulsor del fenómeno.

La capital y otras ciudades importantes fueron las iniciadoras, pero hoy se les puede observar casi en toda la isla, aún en zonas rurales donde parecía imposible, ilógica, su localización.

Por suerte los jóvenes cubanos que pertenecen a la comunidad EMO reconocen que sus problemas no imponen la necesidad de apelar al suicidio como salida.

Los datos sobre la muerte autoinfligida en Cuba dan fe de ello
DIVERSIDAD: LOS EMOTIVOS
Cultura y mentalidades en la sociedad cubana actual: representaciones
sociales, imaginarias, construcción simbólica, lenguajes y discursos…
Alejandro Rodríguez Rodríguez
Esquife.- Comentaban en la parada de la guagua: “óyeme, yo le tengo una mala voluntad
a todos los raros esos que andan vestidos de negro, tomando ron y escuchando
música ruidosa por ahí. yo no me explico como los padres permiten eso.”
Hasta ahí atinó mi oído a querer escuchar –suelo alejarme de criterios
reactivos. Usted puede tener la opinión que quiera, o la que su nivel
cultural le permita, sobre cualquier tema; pero de ahí a expresarse
irrespetuosamente va un trecho gigantesco. No pudo siquiera aquel señor
explicar en concreto qué tipo específico de “raros” no soportaba.
Quizás los “raros” que más sufren del desentendimiento social, sean los
rockeros –punks–, una de las tribus urbanas que más auge ha cobrado en los
últimos años, pero también puede ser otro grupo, los EMOs, igualmente
segregados, incluso por el resto de las tribus urbanas.
Aunque sus orígenes se encuentran en la década de los sesentas, la cultura
EMO nace con fisonomía propia en los años ochentas como un estilo musical
derivado del estilo punk hardcore americano. El término EMO viene del
inglés: Emotional hardcore music.
Los EMOs se han difundido sobre todo en Latinoamérica, principalmente en
Chile, México y Argentina, países donde el marco económico permite la
expresión plural de la cultura. La mayoría tiene edades entre los catorce y
veinte años y los caracteriza una visión negativa de la vida: suelen
mostrarse al mundo como pesimistas, víctimas de una sociedad creada pensando
en el capital y en los intereses privados, que se olvida de las personas y
sus verdaderas necesidades espirituales.
El salto de los EMOs a la popularidad ha dado mucho que hablar, porque
aunque son jóvenes pacíficos en su mayoría, han tenido detractores que les
tachan de superficiales y de seguir modas, lo cual en varias ocasiones ha
generado rechazo social hacia esta cultura urbana.
Formalmente los EMO se caracterizan por un peinado engominado, cubriendo
parte de la cara, piercings, tenis Converse –que en Cuba solo pueden
adquirirse a un costo que oscila entre los cuarenta y los setenta CUC–,
muñequeras, chapas, sudaderas con capucha, camisetas ajustadas (generalmente
negras) y calzoncillos a la vista.
El concepto del mundo, o al menos el que preconizan, es su identidad como
mentes inconformes y pesimistas. Se preocupan mucho por su apariencia, igual
que el resto de las tribus, y se declaran en contra de las modas (aunque
extrañamente ser EMO está de moda), suelen tener tendencia a preguntarse el
sentido de las cosas y no suelen creer en las religiones. Una de sus frases
más repetidas, que se puede oír en cualquier esquina de las ciudades cubanas
donde existen las tribus urbanas (las más representativas: Habana, Holguín,
Santiago de Cuba, Santa Clara y Camagüey) es el EMO nace, no se hace,
sustituir un dolor por otro produce alivio.
Expresiones como esta abundan entre los seguidores de la su estilo, que
invitan a la autolaceración como método de escape al supuesto dolor
emocional que implica estar vivos.
Los Pokemones integran una cultura similar a la de los EMOs, aunque basada
más en la estética y con una visión de la vida más positiva. Surgieron en
Chile hace poco más de un año, y junto a los EMOs, están bastante extendidos
en América Latina. Al ser una tribu derivada de los anteriores, visten
prácticamente igual. Su principal diferencia es que llevan ropa más
colorida, con pantalones chillones y complementos de colores vivos. Heredan
gran parte de sus ideas de los EMOs, diferenciándose de estos en que ven la
vida desde un punto de vista más positivo.
TRIBUS URBANAS
Una tribu urbana –definición más extendida y mejor entendida– es un grupo
de gente, generalmente jóvenes, que se comportan de acuerdo a las ideologías
de una subcultura, que se origina y se desarrolla en el ambiente de una urbe
o ciudad.
Otras fuentes las definen como pandillas, bandas callejeras o simplemente
agrupaciones juveniles que visten de forma similar, que poseen hábitos y
lugares de reunión comunes. El concepto de la banda consiste en buscar en
sus análogos modos de pensar y de sentir semejantes a los propios, sin ser
necesariamente conscientes de ello.
Formar parte de la banda refuerza la negación juvenil a la obligación de
adaptarse un mundo adulto, a sus reglas sociales de pensamiento y de
conducta. La banda ofrece a sus miembros la base afectiva que estos no
pueden encontrar en su entorno social tradicional. El juego, la bebida, el
flirteo, incluso el escándalo en la vía pública o la destrucción de objetos,
son algunas actividades que producen bienestar en el grupo.
El objetivo fundamental, no obstante, no es la actividad en sí, sino el
estar juntos en base a las semejanzas.
La mayor parte de los analistas del tema concuerdan en que el fenómeno de
las tribus urbanas no es nada más que la búsqueda de los jóvenes de aquella
identidad que añoran. Cuando un joven se integra a una sociedad que posee y
le permite expresar las mismas tendencias, modas y pensamientos que él, este
se sentirá identificado tanto con el grupo como con sus símbolos y modas.
La identidad de cada una de estas tribus discurre según su ideología y según
la individualidad de la persona en sí, por ejemplo, mientras los skinheads
(cabezas rapadas) son de tendencias violentas, los hippies manifiestan un
comportamiento pasivo –partiendo del pacifismo. El fenómeno hippie surgió
en Estados Unidos al calor de la protesta contra la guerra en Viet Nam.
Las tribus urbanas se caracterizan por mantener un patrón estético regular
entre varios individuos de la misma tendencia. Los miembros de una tribu
suelen tener fuertes convicciones sociales, de carácter místico, o incluso
creencias religiosas.
PUNK V/S EMO
En los últimos tiempos los EMOs se han visto en la mirilla de la prensa, no
justamente por ser adolescentes adictos a la melancolía, con un concepto
estético oscuro y andrógino –resulta difícil, atendiendo a la vestimenta y
el maquillaje identificar el género de un EMO. Han saltado a la popularidad,
por desgracia, porque se ha puesto de moda golpearlos. “Si los ves solos o
en grupos, golpéalos. Si crees que son muchos para una sola persona, llama a
algunos amigos. Si te cansas de golpearlos descansa, no te preocupes, no
irán a ningún lado”.
La mayoría de las páginas web que distribuyen esta propaganda son europeas,
lo que explica su confeso aliento racista, fundamentalista y xenofóbico,
porque gran parte de la comunidad EMO que habita sus ciudades es de origen
latino.
La moda de incitar a la violencia contra la comunidad EMO viene casi siempre
de bocas punks. Lo que les irrita de los EMOs –según sintetizó un
contribuyente de Wikipedia– es que, pese a que surgieron de un movimiento
musical con una propuesta bastante definida, ahora son sólo fachadas, sin
ningún ideal o identidad.
Dentro de las tribus urbanas también se encuentran individuos denominadas
posers, que usan la estética y despliegan el comportamiento de una tribu
urbana específica, pero no comparten la filosofía propia del movimiento. Los
posers generalmente resultan marginados por las tribus a las que imitan.
De este concepto parten los detractores del fenómeno EMO. Hecho que deviene
en un conflicto conceptual entre las tribus, que luego se desarrolla en
luchas entre las mismas: enfrentamientos armados en lugares públicos,
insultos a través de imágenes vía Internet o graffitis en paredes públicas.
La anarquía, que no es el caos, –corriente que defienden los seguidores del
estilo punk– fomenta el gobierno de uno mismo, el autocontrol ¿No estarán
entonces traicionando su propia identidad bajo el pretexto de la falsa
identidad EMO? Sentirse ajeno a las creencias de un grupo determinado no
otorga el derecho a excluirlo, menos aún golpearlo, menos aún incitar a la
violencia masiva en su contra.
Mucha gente está de acuerdo –me incluyo en esa lista– en que la depresión
y la melancolía, casi patológicas, no son códigos para descifrar el misterio
de la vida humana. Objetamos con fundamentos de preservación de la cultura
tradicional la idea de vestirse como mujer y hombre a la vez. No compartimos
la opción de la anorexia y el suicidio juvenil, pero incluso así, respetamos
su forma, y siempre que no contradigan las normas de lo legal, es
perfectamente tolerable.
No obstante, es verdad que bajo la bandera de “respeta la intensidad de mis
sentimientos” muchos EMOs rinden culto a la insustancialidad, a la
superficialidad. a la pura fantochería.
El enfrentamiento entre estas dos tendencias de tribus urbanas, en países
donde se expresa con rasgos clásicos la sociedad de consumo, se debe en
mayor medida a la “invasión” de los espacios de convivencia de uno y otro
grupo.
La incitación a la violencia, recordemos, fue un mecanismo usado con éxito
rotundo en la propaganda nazi antes de la II Guerra Mundial, que le dio
puertas abiertas como fenómeno de masas al nacionalsocialismo alemán.
COMPORTAMIENTO JUVENIL
Las prácticas juveniles en la actualidad llaman la atención de la opinión
pública, los medios de comunicación y las autoridades políticas en todas
partes del mundo. Sin embargo, a pesar de la relevancia del tema, son
escasas las investigaciones sociológicas que hablan de los jóvenes desde su
condición identitaria. Casi todos los estudios que se realizan están
plagados de una visión estereotipada que apenas permite entender el actuar
de los jóvenes del hoy.
El estudio sobre el comportamiento de la juventud se inicia a partir de las
investigaciones del norteamericano Ralph Lintonen en la década de los
cuarentas del siglo pasado. Lintonen, mediante la mera observación de los
adolescentes estadounidenses de las escuelas secundarias, se percata de que
estos “están comenzando a construir un mundo separado al de sus propios
padres con sus propias normas y valores”.
Para esta época la escuela comienza a transformarse en el centro de la vida
social de los jóvenes, en un espacio que origina una nueva sociabilidad y
nuevas representaciones asociadas a cada demarcación cultural.
Posteriormente otros investigadores del tema evaluarán las ideas de Ralph
Lintonen, legitimando el surgimiento de una cultura juvenil, que
“cristalizaba en una cultura autónoma e interclasista centrada en el consumo
hedonista, a pesar que ésta no producía, por estar todavía en el sistema
educativo”. Esto lleva a algunos a señalar que la cultura juvenil se aleja
cada vez más del trabajo como virtud, e incluso de la estructura de clases,
ya que el acceso al tiempo libre, por ejemplo, eliminaba las diferencias
sociales entre los jóvenes, uniformándose la cultura juvenil, en la medida
en que se vinculan al mercado a través del consumo.
El contexto social en el que surgen estos grupos de jóvenes no es de manera
preponderante en la marginación; en no pocos casos, se trata de miembros de
la clase media y alta con acceso a la educación universitaria y con fuentes
de ingresos que les permite sostener un estilo de vida y de consumo
elevados.
Distinguir entre las “expresiones” juveniles del mercado de consumo y las
inquietudes sociales de la juventud nos permitirá orientar la participación
de los jóvenes en procesos de compromiso con su entorno social inmediato
trascendiendo los estereotipos de consumo.
Algunos investigadores, atendiendo a este último postulado, sostienen que
las tribus urbanas no son un fenómeno social. A su entender estas son un
modelo de consumo predefinido por las leyes del mercado. Los comportamientos
juveniles cotidianos donde, según estos autores, se observa un proceso
paulatino de rechazo al valor intrínseco de las normas sociales
tradicionales, permiten construir imágenes estereotipadas, etiquetándolos
como individualistas, consumistas, amorales y apolíticos.
En Cuba las tribus han venido cobrando auge desde antes de la caída del
campo socialista –aunque este hecho fue el principal impulsor del fenómeno.
La capital y otras ciudades importantes fueron las iniciadoras, pero hoy se
les puede observar casi en toda la isla, aún en zonas rurales donde parecía
imposible, ilógica, su localización.
Por suerte los jóvenes cubanos que pertenecen a la comunidad EMO reconocen
que sus problemas no imponen la necesidad de apelar al suicidio como salida.
Los datos sobre la muerte autoinfligida en Cuba dan fe de ello


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nov 24 2009

“Emos” de Cuba: rompiendo mitos

“Emos” de Cuba: rompiendo mitos
por Ivet González Lemes
Los emos cubanos son alegres, conquistadores y disfrutan de esa imagen.
Cubahora.- Un largo cerquillo para mostrarle al mundo un solo ojo; de negro cerrado,
con detalles rosa; jeans y pullovers ajustados al estilo de los ya
legendarios rockeros y Emotional hardcore music en sus reproductores de
música o celulares: bajo esta apariencia se distingue a una parte de la
juventud cubana, que se reconoce como “emo”.
En la isla, muchos jóvenes de entre los 12 y 20 años de edad se han sumado a
la estética y visión del mundo de una tribu urbana consolidada sobre la
década del 80 del pasado siglo en Europa. Desde el 2008, esta corriente
cuajó con bastante fuerza en la capital, aunque ya algunos se congregan
durante los fines de semana en céntricos parques de las ciudades cubanas más
grandes: Holguín, Santa Clara, Santiago de Cuba y Camagüey.
El nombre Emo surgió de Emotional (emocional en español), actitud que
identifica a este segmento de la juventud, más dado a la sensibilidad y los
sentimientos. Además, su estética futurista actualmente está de moda.
Al colocar este término en un buscador de Internet, los resultados se tornan
impactantes: asumen la depresión como una actitud constante, tienden al
suicidio, se aíslan, sólo escuchan hardcore o extremo, y otras tribus
urbanas violentas -como los skinheads (cabezas rapadas)- instan a golpearlos
y maltratarlos.
Los medios de comunicación en Cuba le han prestado cierta atención desde su
surgimiento, pero pocos investigadores se han lanzado a analizarlos, a pesar
de que muchos padres se preocupan y, en general, la gente los mira con
recelo cuando transitan por las calles.
La psicóloga Yessabel Gómez Sera realizó la investigación titulada ¿Cómo son
los emos cubanos? Un estudio exploratorio con un grupo de adolescentes emos”
(2009, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana), el primer
acercamiento a esta realidad en la isla caribeña.
Gómez Sera actualmente trabaja en el Centro de Salud Mental del municipio
habanero de Playa, y muchas son sus consideraciones sobre los adolescentes
que buscan su identidad, desde la pertenencia a la cultura Emo.
¿CÓMO SON LOS EMOS CUBANOS?
¿Qué distingue a los emos cubanos de la tribu urbana surgida en Europa?
“En general, los emos transcurren justo en la etapa de la adolescencia, que
trae consigo cambios y sobre todo búsqueda de identidad. Dentro de la
identidad no podemos exonerar la historia, las raíces, el tiempo y la
identidad cubana tiene sus particularidades. La diferencia entre unos y
otros está en los elementos identitarios cubanos. ¿Cómo es el cubano? Es una
persona alegre, optimista generalmente, un poco machista, conquistador.
“Emo, emoción, emocional: quizás un símbolo de tristeza o depresión para lo
que se entiende a nivel internacional, por la información que encontramos en
Internet. Sin embargo, si has ido a G, te habrás dado cuenta de que ellos lo
que hacen es divertirse: cantar, hablar de sus muñequitos manga, del
pantalón, es decir, del consumo identitario que responde a su tribu.
“Los emos cubanos, a pesar de que consumen las mismas marcas, los mismos
colores, la misma identidad visual, son alegres, conquistadores y disfrutan
de esa imagen porque les permite atraer al otro sexo, al sexo femenino en el
caso de los varones.”
Una de las singularidades de los emos es que se autoflajelan o se cortan
¿Encontró algún emo cubano que lo hiciera?
“Todos los que yo entrevisté lo hicieron en un momento determinado: eso
forma parte de su filosofía misantrópica, y para entrar y sentir que el
grupo los recibe como un emo de verdad, que lo siente y no que busca sólo
vestirse como emo (dentro de ellos hay subgrupos: están los emos verdaderos,
los emos que le gusta la música y los poser, que son simuladores).
“Para identificarse y entrar en el grupo lo más fácil es hacer algo que no
hace todo el mundo y supuestamente identifica al emo: ‘Me voy a autoflagelar
y me voy a deprimir sin motivos’. No todos se cortan: sencillamente se
arañan, y al cabo del tiempo se percatan, rápidamente, de que se puede ser
emo sin necesidad de hacerlo.
“Claro, dentro de ese grupo, que se expande por todos los municipios y
quizás en todas las ciudades, siempre van a aparecer las patologías: el
suicidio es una conducta clásica de un adolescente. Yo no mezclaría el
fenómeno social que simbolizan las tribus urbanas con lo patológico que
pudiera haber dentro de estos grupos de adolescentes.”
Y el gusto por distinguirse de los demás y la depresión ¿Se incluye también
dentro de las características psicológicas de un adolescente?
“Por supuesto, y no sólo en esta época. Ahora son los emos, pero en su
momento fueron los hippies, los frikis o cualquier otro tipo de grupo. De
alguna manera, el adolescente busca diferenciarse o llamar la atención por
encima de todos. Ellos están más frágiles emocionalmente: lo mismo en baja
que en alta.
“A muchos les gusta el riesgo. La mayoría me decía: es algo divino, sin eso
no se puede estar, no se puede vivir.Es parte de la adolescencia, pero
tampoco se puede distanciar de un fenómeno social a nivel mundial, de un
cambio de época.”
Las generaciones más actuales se caracterizan por priorizar la socialización
más que sus antecesores ¿Cómo se ve esta cualidad en el mencionado grupo?
“Ellos están transformando un nuevo sistema de valores de socialización, que
se reduce a nuevas construcciones de subjetividades. Es buscar quién soy yo,
más que lo que mi familia, el mundo o mi profesor quiere que yo sea.
“¿Con quiénes me identifico?
Me identifico con los emos o con aquellos que pueden ser repas, porque
tienen que ver más con lo que yo soy. No obstante, la identidad y
tradiciones cubanas vuelven a imponerse, y la familia tiene su peso.
“La familia, cuando se percata de que no es nocivo -sencillamente están en
su búsqueda identitaria-, toma una posición conciliadora. En el caso de los
emos, se asustan muchísimo porque piensan que son gays y cuando se dan
cuenta de que lo que más preocupaba no es, lo demás no preocupa tanto: llega
en tiempo, no se va de la casa.”
En algunos casos, los jóvenes que pertenecen a una tribu urbana abandonan el
hogar de sus padres y se van a vivir con su grupo ¿Sucede esto en Cuba?
“En mi investigación no noté intenciones, ni siquiera a niveles
inconscientes, de irse de su casa. Más bien se reúnen en algún lugar -como
la calle G, en el centro del Vedado-, incluso, hay casas de familias que los
reciben y conocen el grupito más cercano.
“Puede haber uno que otro que quiera irse de su casa, como también es parte
de la adolescencia. Pero no creo que eso sea tan apoyado por el grupo, o que
se defienda irse del hogar o dejar la escuela como parte de su filosofía.
Dentro de los emos, que fueron los que estudié, todos eran buenos
estudiantes, tenían un proyecto de vida y pretendían lograr cosas positivas
en su vida.
“Por esa razón, no considero que en Cuba se pueda hablar de tribu, aunque es
el término que más se acepta. Prefiero el concepto de red identitaria de la
investigadora cubana Lisset Gutiérrez.”
LOS PADRES Y LOS HIJOS EMOS
¿Cómo deben tratar los padres a sus hijos, en caso de que decidan pertenecer
a los emos?
“Con los adolescentes, de manera general, considero que se debe negociar.
Pertenecer a una tribu también puede ser positivo, porque se fomentan
valores grupales, de solidaridad, de hermandad, etc.
“Les aconsejaría a los padres que traten de involucrarse un poco en el mundo
de sus hijos, que sientan que no están tan solos. Ellos van a mostrar cierta
resistencia al principio, porque necesitan ese espacio para poder ser emos.
“Deben tener una actitud conciliadora, sin romper los límites y los espacios
de los hijos, porque necesitan esos espacios para vivir su ritual, escuchar
la música e interiorizarla. He visto padres que se llevan magníficamente con
sus hijos, siendo emos, y los llegan a entender porque se interesaron y les
preguntaron en qué consistía.”
La mayoría de los padres llevan a sus hijos al psicólogo cuando comienzan a
reunirse y pertenecer al grupo emo ¿Qué opinión le merece esta conducta?
“Como es lógico, los padres tratan de evitar. Los ven pintados y piensan:
tienen algún problema. No necesariamente es un problema. Yo separaría el
fenómeno social -que incluye la grupalidad- de lo patológico. No están
exentas las patologías dentro de estos grupos, como dentro de cualquier
otro.
“Desde lo patológico, se exploraría la depresión, la ansiedad, pero, siempre
que estén conservadas las áreas de solidaridad, de las relaciones sociales y
docentes, no veo por qué llevarlos al médico.”
CONFLICTOS DE LA IMAGEN EMO
¿Cuán unidos son los emos en Cuba? ¿Existirían distinciones y
discriminaciones dentro del grupo?
“Dentro del grupo Emo hay subgrupos que se reúnen por afinidad y por
posibilidades de adquisición económica. Considero que tienen una escala
dentro de lo social. El consumo que responde a esta visualidad es un consumo
de marcas que no son baratas: Vans o Converse, por ejemplo. Quien no
responda a esta imagen no va a ser tratado como emo, así se corte y oiga ese
tipo de música.
“Más allá de la conducta social, me parece que es lo visual: el que tiene el
mejor pelo, la mejor pinta, la mejor onda, ese se abre más puertas como emo
que el que se corta, en el caso de Cuba.
“También tienen líderes: no hay un líder de los emos en Cuba, pero sí se da
el fenómeno de liderazgo a lo interno de cada subgrupo. Por ejemplo, en G,
la figura de ‘Iván’ es una figura de liderazgo y también ‘Rolando.”
En cuanto al acceso a las nuevas tecnologías (Internet, celulares, etc.)
¿Qué representa esta posibilidad para los emos en Cuba?
“El acceso a las nuevas tecnologías responde en Cuba a posibilidades
económicas o niveles adquisitivos altos.
“Desde mi percepción y resultados de la investigación, no es precisamente en
la red identitaria emo donde priman los usos de las nuevas tecnologías, sino
en los mikis, donde sí son atributos indispensables para pertenecer a ese
grupo. Algunos tienen celulares, otros no, y ello no impide que sean emos.”
Los muchachos emos suelen ser discriminados en Cuba por su aspecto que rompe
con el canon de masculinidad de la isla, profundamente machista. ¿Cómo
conciben la masculinidad estos jóvenes?
“En el caso de Cuba, los estereotipos de macho que responden al patrón de
hombre conforman elementos identitarios rígidos, que como banderas son
defendidos a cabalidad. “El emo, con sus ojos pintados y su peinado
afeminado, se impone ante estos patrones, sabiéndose diferente, pero es su
objetivo fundamental verse diferente y que la sociedad cubana lo asuma como
parte de un cambio global.
“Su imagen para nada responde a una conducta no masculina o menos masculina;
al contrario, para los emos de Cuba la conquista es algo esencial en la
dinámica grupal.”
En el caso de las muchachas, ¿seguir esa posición demasiado emotiva
contribuye a asentar el estereotipo de las mujeres, como sentimentales por
naturaleza?
“La imagen emotiva y frágil es un mensaje claro en la filosofía Emo, pero
más bien la búsqueda es hacia la igualdad entre los géneros. Tanto las
mujeres como los hombres, lloramos, reímos y somos frágiles ante
determinadas situaciones de la vida.
“No creo que refuerce la imagen estereotipada de la mujer, sino que la
iguala a la del sexo contrario, el masculino.”
Las muchachas emos que van a G hasta tarde en la noche ¿Contribuyen a
configurar una independencia de los padres, para nada usual en una sociedad
patriarcal como la cubana?
“Contribuye, pero no modifica nada hasta el momento. En el caso de los emos,
no lo confirmaría así, para los mikis, repas u otra red, quizás. Las noches
enteras en calle G intranquilizan algo a los familiares, hasta que descubren
cuáles son las conductas en el parque. También esto depende de las
afinidades amistosas, el grupo de pertenencia, los patrones familiares de
conducta, etc.”
“Emos” de Cuba: rompiendo mitos
por Ivet González Lemes
Los emos cubanos son alegres, conquistadores y disfrutan de esa imagen.
Cubahora.- Un largo cerquillo para mostrarle al mundo un solo ojo; de negro cerrado,
con detalles rosa; jeans y pullovers ajustados al estilo de los ya
legendarios rockeros y Emotional hardcore music en sus reproductores de
música o celulares: bajo esta apariencia se distingue a una parte de la
juventud cubana, que se reconoce como “emo”.
En la isla, muchos jóvenes de entre los 12 y 20 años de edad se han sumado a
la estética y visión del mundo de una tribu urbana consolidada sobre la
década del 80 del pasado siglo en Europa. Desde el 2008, esta corriente
cuajó con bastante fuerza en la capital, aunque ya algunos se congregan
durante los fines de semana en céntricos parques de las ciudades cubanas más
grandes: Holguín, Santa Clara, Santiago de Cuba y Camagüey.
El nombre Emo surgió de Emotional (emocional en español), actitud que
identifica a este segmento de la juventud, más dado a la sensibilidad y los
sentimientos. Además, su estética futurista actualmente está de moda.
Al colocar este término en un buscador de Internet, los resultados se tornan
impactantes: asumen la depresión como una actitud constante, tienden al
suicidio, se aíslan, sólo escuchan hardcore o extremo, y otras tribus
urbanas violentas -como los skinheads (cabezas rapadas)- instan a golpearlos
y maltratarlos.
Los medios de comunicación en Cuba le han prestado cierta atención desde su
surgimiento, pero pocos investigadores se han lanzado a analizarlos, a pesar
de que muchos padres se preocupan y, en general, la gente los mira con
recelo cuando transitan por las calles.
La psicóloga Yessabel Gómez Sera realizó la investigación titulada ¿Cómo son los emos cubanos? Un estudio exploratorio con un grupo de adolescentes emos”

(2009, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana), el primer
acercamiento a esta realidad en la isla caribeña.
Gómez Sera actualmente trabaja en el Centro de Salud Mental del municipio
habanero de Playa, y muchas son sus consideraciones sobre los adolescentes  que buscan su identidad, desde la pertenencia a la cultura Emo.
¿CÓMO SON LOS EMOS CUBANOS?
¿Qué distingue a los emos cubanos de la tribu urbana surgida en Europa?
“En general, los emos transcurren justo en la etapa de la adolescencia, que
trae consigo cambios y sobre todo búsqueda de identidad. Dentro de la
identidad no podemos exonerar la historia, las raíces, el tiempo y la
identidad cubana tiene sus particularidades. La diferencia entre unos y
otros está en los elementos identitarios cubanos. ¿Cómo es el cubano? Es una persona alegre, optimista generalmente, un poco machista, conquistador.
“Emo, emoción, emocional: quizás un símbolo de tristeza o depresión para lo
que se entiende a nivel internacional, por la información que encontramos en Internet. Sin embargo, si has ido a G, te habrás dado cuenta de que ellos lo que hacen es divertirse: cantar, hablar de sus muñequitos manga, del
pantalón, es decir, del consumo identitario que responde a su tribu.
“Los emos cubanos, a pesar de que consumen las mismas marcas, los mismos
colores, la misma identidad visual, son alegres, conquistadores y disfrutan
de esa imagen porque les permite atraer al otro sexo, al sexo femenino en el
caso de los varones.”
Una de las singularidades de los emos es que se autoflajelan o se cortan
¿Encontró algún emo cubano que lo hiciera?
“Todos los que yo entrevisté lo hicieron en un momento determinado: eso
forma parte de su filosofía misantrópica, y para entrar y sentir que el
grupo los recibe como un emo de verdad, que lo siente y no que busca sólo
vestirse como emo (dentro de ellos hay subgrupos: están los emos verdaderos, los emos que le gusta la música y los poser, que son simuladores).
“Para identificarse y entrar en el grupo lo más fácil es hacer algo que no
hace todo el mundo y supuestamente identifica al emo: ‘Me voy a autoflagelar y me voy a deprimir sin motivos’. No todos se cortan: sencillamente se arañan, y al cabo del tiempo se percatan, rápidamente, de que se puede ser emo sin necesidad de hacerlo.
“Claro, dentro de ese grupo, que se expande por todos los municipios y
quizás en todas las ciudades, siempre van a aparecer las patologías: el
suicidio es una conducta clásica de un adolescente. Yo no mezclaría el
fenómeno social que simbolizan las tribus urbanas con lo patológico que
pudiera haber dentro de estos grupos de adolescentes.”
Y el gusto por distinguirse de los demás y la depresión ¿Se incluye también
dentro de las características psicológicas de un adolescente?
“Por supuesto, y no sólo en esta época. Ahora son los emos, pero en su
momento fueron los hippies, los frikis o cualquier otro tipo de grupo. De
alguna manera, el adolescente busca diferenciarse o llamar la atención por
encima de todos. Ellos están más frágiles emocionalmente: lo mismo en baja
que en alta.
“A muchos les gusta el riesgo. La mayoría me decía: es algo divino, sin eso
no se puede estar, no se puede vivir.Es parte de la adolescencia, pero
tampoco se puede distanciar de un fenómeno social a nivel mundial, de un
cambio de época.”
Las generaciones más actuales se caracterizan por priorizar la socialización
más que sus antecesores ¿Cómo se ve esta cualidad en el mencionado grupo?
“Ellos están transformando un nuevo sistema de valores de socialización, que
se reduce a nuevas construcciones de subjetividades. Es buscar quién soy yo,
más que lo que mi familia, el mundo o mi profesor quiere que yo sea.
“¿Con quiénes me identifico?
Me identifico con los emos o con aquellos que pueden ser repas, porque
tienen que ver más con lo que yo soy. No obstante, la identidad y
tradiciones cubanas vuelven a imponerse, y la familia tiene su peso.
“La familia, cuando se percata de que no es nocivo -sencillamente están en
su búsqueda identitaria-, toma una posición conciliadora. En el caso de los
emos, se asustan muchísimo porque piensan que son gays y cuando se dan
cuenta de que lo que más preocupaba no es, lo demás no preocupa tanto: llega en tiempo, no se va de la casa.”
En algunos casos, los jóvenes que pertenecen a una tribu urbana abandonan el
hogar de sus padres y se van a vivir con su grupo ¿Sucede esto en Cuba?
“En mi investigación no noté intenciones, ni siquiera a niveles
inconscientes, de irse de su casa. Más bien se reúnen en algún lugar -como
la calle G, en el centro del Vedado-, incluso, hay casas de familias que los
reciben y conocen el grupito más cercano.
“Puede haber uno que otro que quiera irse de su casa, como también es parte
de la adolescencia. Pero no creo que eso sea tan apoyado por el grupo, o que
se defienda irse del hogar o dejar la escuela como parte de su filosofía.
Dentro de los emos, que fueron los que estudié, todos eran buenos
estudiantes, tenían un proyecto de vida y pretendían lograr cosas positivas
en su vida.
“Por esa razón, no considero que en Cuba se pueda hablar de tribu, aunque es el término que más se acepta. Prefiero el concepto de red identitaria de la
investigadora cubana Lisset Gutiérrez.”
LOS PADRES Y LOS HIJOS EMOS
¿Cómo deben tratar los padres a sus hijos, en caso de que decidan pertenecer a los emos?
“Con los adolescentes, de manera general, considero que se debe negociar.
Pertenecer a una tribu también puede ser positivo, porque se fomentan
valores grupales, de solidaridad, de hermandad, etc.
“Les aconsejaría a los padres que traten de involucrarse un poco en el mundo de sus hijos, que sientan que no están tan solos. Ellos van a mostrar cierta
resistencia al principio, porque necesitan ese espacio para poder ser emos.
“Deben tener una actitud conciliadora, sin romper los límites y los espacios
de los hijos, porque necesitan esos espacios para vivir su ritual, escuchar
la música e interiorizarla. He visto padres que se llevan magníficamente con
sus hijos, siendo emos, y los llegan a entender porque se interesaron y les
preguntaron en qué consistía.”
La mayoría de los padres llevan a sus hijos al psicólogo cuando comienzan a
reunirse y pertenecer al grupo emo ¿Qué opinión le merece esta conducta?
“Como es lógico, los padres tratan de evitar. Los ven pintados y piensan:
tienen algún problema. No necesariamente es un problema. Yo separaría el
fenómeno social -que incluye la grupalidad- de lo patológico. No están
exentas las patologías dentro de estos grupos, como dentro de cualquier
otro.
“Desde lo patológico, se exploraría la depresión, la ansiedad, pero, siempre
que estén conservadas las áreas de solidaridad, de las relaciones sociales y
docentes, no veo por qué llevarlos al médico.”
CONFLICTOS DE LA IMAGEN EMO
¿Cuán unidos son los emos en Cuba? ¿Existirían distinciones y
discriminaciones dentro del grupo?
“Dentro del grupo Emo hay subgrupos que se reúnen por afinidad y por
posibilidades de adquisición económica. Considero que tienen una escala
dentro de lo social. El consumo que responde a esta visualidad es un consumo
de marcas que no son baratas: Vans o Converse, por ejemplo. Quien no
responda a esta imagen no va a ser tratado como emo, así se corte y oiga ese
tipo de música.
“Más allá de la conducta social, me parece que es lo visual: el que tiene el
mejor pelo, la mejor pinta, la mejor onda, ese se abre más puertas como emo
que el que se corta, en el caso de Cuba.
“También tienen líderes: no hay un líder de los emos en Cuba, pero sí se da
el fenómeno de liderazgo a lo interno de cada subgrupo. Por ejemplo, en G,
la figura de ‘Iván’ es una figura de liderazgo y también ‘Rolando.”
En cuanto al acceso a las nuevas tecnologías (Internet, celulares, etc.)
¿Qué representa esta posibilidad para los emos en Cuba?
“El acceso a las nuevas tecnologías responde en Cuba a posibilidades
económicas o niveles adquisitivos altos.
“Desde mi percepción y resultados de la investigación, no es precisamente en la red identitaria emo donde priman los usos de las nuevas tecnologías, sino en los mikis, donde sí son atributos indispensables para pertenecer a ese grupo. Algunos tienen celulares, otros no, y ello no impide que sean emos.”
Los muchachos emos suelen ser discriminados en Cuba por su aspecto que rompe con el canon de masculinidad de la isla, profundamente machista. ¿Cómo conciben la masculinidad estos jóvenes?
“En el caso de Cuba, los estereotipos de macho que responden al patrón de
hombre conforman elementos identitarios rígidos, que como banderas son
defendidos a cabalidad. “El emo, con sus ojos pintados y su peinado
afeminado, se impone ante estos patrones, sabiéndose diferente, pero es su
objetivo fundamental verse diferente y que la sociedad cubana lo asuma como parte de un cambio global.
“Su imagen para nada responde a una conducta no masculina o menos masculina; al contrario, para los emos de Cuba la conquista es algo esencial en la dinámica grupal.”
En el caso de las muchachas, ¿seguir esa posición demasiado emotiva
contribuye a asentar el estereotipo de las mujeres, como sentimentales por
naturaleza?
“La imagen emotiva y frágil es un mensaje claro en la filosofía Emo, pero
más bien la búsqueda es hacia la igualdad entre los géneros. Tanto las
mujeres como los hombres, lloramos, reímos y somos frágiles ante
determinadas situaciones de la vida.
“No creo que refuerce la imagen estereotipada de la mujer, sino que la
iguala a la del sexo contrario, el masculino.”
Las muchachas emos que van a G hasta tarde en la noche ¿Contribuyen a
configurar una independencia de los padres, para nada usual en una sociedad patriarcal como la cubana?
“Contribuye, pero no modifica nada hasta el momento. En el caso de los emos, no lo confirmaría así, para los mikis, repas u otra red, quizás. Las noches enteras en calle G intranquilizan algo a los familiares, hasta que descubren cuáles son las conductas en el parque. También esto depende de las afinidades amistosas, el grupo de pertenencia, los patrones familiares de
conducta, etc.”


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nov 24 2009

LII aniversario luctuoso del artista. DIEGO RIVERA

CONACULTA E INBA RECORDARÁN A

DIEGO RIVERA EN SU LII ANIVERSARIO LUCTUOSO

Diego Rivera es considerado uno de los más destacados artistas plásticos mexicanos, con una obra legada al pueblo mexicano y reconocido en todo el mundo.

Realizó una gran labor como muralista desde 1922 y hasta poco antes de su muerte. Destacan sus obras en Palacio de Bellas Artes, Palacio Nacional, la Escuela Nacional Preparatoria, la UACh, el Teatro de los Insurgentes, UNAM y SEP.

Conaculta y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) recordarán al pintor mexicano Diego Rivera con una ceremonia cívica que se llevará a cabo el martes 24 de noviembre a las 10:00 horas en la Rotonda de los Personajes Ilustres del Panteón Civil de Dolores, con motivo del LII aniversario luctuoso del artista.

Ahí se darán cita funcionarios públicos del sector cultural, familiares del extinto muralista, alumnos del Centro de Educación Artística “Diego Rivera” (CEDART), del INBA, invitados especiales y público en general.

Con la representación de la directora general del INBA, Teresa Vicencio Álvarez estará presente Alejandra Peña Gutiérrez, subdirectora general del Patrimonio Artístico Inmueble de este Instituto, acompañada por Guadalupe Rivera Marín, hija de Diego Rivera; Montserrat Sánchez Soler, directora del Museo Estudio Diego Rivera, y Miguel Ángel Gabriel Reyes, director del CEDART “Diego Rivera”, entre otros funcionarios.

Diego Rivera es considerado uno de los más destacados artistas plásticos mexicanos, con una obra legada al pueblo mexicano y reconocida en todo el mundo. Junto a José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros es uno de los artistas más representativos del llamado nacionalismo mexicano.

Semblanza de Diego Rivera

Diego María Rivera y Barrientos nació el 8 de diciembre de 1886 en Guanajuato. Desde muy pequeño mostró habilidades para el dibujo. A los 10 años ingresó en la Academia de San Carlos, donde tuvo como maestros a Santiago Rebull, José Salomé Pina, Félix Parra y José María Velasco, entre otros.

En 1907 viajó a Europa gracias a una beca que le otorgó Teodoro Dehesa, entonces gobernador de Veracruz. Radicó en Madrid donde estudió con el pintor catalán Eduardo Chicharro. Permaneció en Europa de 1907 a 1910 y en ese tiempo viajó a Francia, Bélgica y Holanda. En 1910 participó en la XVI Exposición de la Sociedad de Artistas Independientes de París, con la obra La casa sobre el puente, la cual le dio entrada a la Sociedad de Artistas Franceses.

A su regreso a México en 1910 participó en las Fiestas del Centenario de la Independencia, con su primera exposición individual en la Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1911 regresó a Francia y se estableció en París en el famoso barrio de los artistas Montparnasse, donde se proyectó como uno de los pintores más importantes del siglo XX, junto con Pablo Picasso, Amadeo Modigliani, Candinsky y Georges Braque, entre otros.

Diego Rivera volvió a México en 1992 y se integró al movimiento nacionalista, en el que se incluían los nuevos movimientos artísticos y políticos como el Estridentismo y el surgimiento de la Escuela Mexicana de Pintura. Rivera aportó con la creación de su obra mural su característico contenido histórico, social y político, que lo identifica hasta hoy como uno de los artistas más polémicos de su tiempo.

Realizó una gran labor como muralista desde 1922 y hasta poco antes de su muerte. Entre los más destacados se encuentran los del Palacio de Bellas Artes, Palacio Nacional, la Escuela Nacional Preparatoria, la Universidad Autónoma de Chapingo, el Teatro de los Insurgentes, Ciudad Universitaria y en la Secretaría de Educación Pública.

Pintó murales en San Francisco, Detroit y Nueva York, donde pintó el fresco El hombre en la encrucijada del universo, en el Rokefeller Center, el cual fue destruido y posteriormente vuelto a pintar en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México. Además, es ampliamente reconocida su obra de caballete, en gran formato, dibujos, ensayos, etc.

Rivera siempre fue polémico dentro de la construcción de su obra plástica y así de polémica fue su muerte. En junio de 1955 se le detectó cáncer y en agosto de ese mismo año viajó a Rusia para someterse a radiaciones con bomba de cobalto para su control y erradicación.

Japsun: Salud integral, curación profunda

Murió a la medianoche del 24 de noviembre de 1957 en su estudio de San Ángel. Al día siguiente se le tomaron las impresiones para realizar la máscara mortuoria por Federico Canessi, y por su parte Ignacio Asúnsolo tomó las impresiones para realizar un molde de la mano derecha.

El cuerpo de Diego Rivera fue trasladado al vestíbulo del Palacio de Bellas Artes en un féretro de metal color caoba, donde se realizarían los servicios funerarios y un homenaje póstumo. Miles de personas acompañaron el cadáver rumbo al cementerio. En su testamento, Diego pidió que sus cenizas fueran colocadas junto a las de su esposa Frida Kahlo en su lecho de Coyoacán, pero el entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines ordenó que la urna fuera instalada en la Rotonda de los Hombres Ilustres, donde todavía se encuentra.


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