Ricardo Alarcón, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente del Parlamento Nacional

Ricardo Alarcón: “Este Congreso fortalece el consenso patriótico de la
nación cubana”

La tarde aún aún está plena y fresca, cuando Ricardo Alarcón, miembro
del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y
Presidente del Parlamento Nacional, sale por la puerta de la Comisión
número 2 del Congreso, dedicada a la discusión de aspectos globales de
la economía. Han terminado las deliberaciones finales del proyecto de
Lineamientos de la Política Económica y Social, y le prepongo
conversar sobre los ecos que ya está teniendo la más importante cita
de los comunistas cubanos, 24 horas después de abrirse a los debates.

EN LA HORA ACTUAL DE CUBA
-Usted ha participado en todos los Congresos del Partido Comunista de
Cuba. ¿Cuál le parece más trascendental en estos 35 años?

-Recuerdo particularmente el Primer Congreso, y ahora este. El primero
tuvo una característica distintiva: fue el primero. Y era la primera
vez que el Partido Comunista de Cuba se reunía. Ahora este también es
excepcional. Se realiza en circunstancias muy especiales, que el
compañero Raúl destacó en el Informe Central que presentó ayer.
Recurre a un texto de Cintio Vitier, muy importante que entra muy a
fondo en los problemas de Cuba, un texto que Cintio escribió en 1994,
en pleno Periodo Especial -”Martí en la hora actual de Cuba”-, escrito
cuando ya era un hecho la desaparición del campo socialista, con la
Isla totalmente aislada.

NACION Y REVOLUCION
-Ese ensayo de Cintio, por cierto, es quizás uno de los textos del
“Apóstol del Apóstol”, como usted llamó una vez al autor de Ese sol
del mundo moral, que transparenta más angustia por el destino de la
nación cubana.

-El dilema Nación y Revolución es el mismo desde 1868 y son
inseparables. Si no hay Revolución, no hay Nación independiente y, por
tanto, no hay Nación. Eso lo traduce excepcionalmente Cintio en ese texto.

Junto con este reconocimiento, pienso que este Congreso se ha
caracterizado por la enorme y real participación de los delegados. No
recuerdo discusiones tan intensas, y tan interesantes además,
alrededor de un documento básico que hemos discutido ya no sé cuántas
veces. No solo lo han hecho los militantes, sino cuanta cubana y
cubano quiso participar en su barrio, en su centro de trabajo o
estudio. Y fueron muchos.

El Informe Central da cuenta rigurosa, con datos precisos, de la
cantidad de reuniones, de propuestas, de modificaciones que se
hicieron. Más de dos tercios de los párrafos que incluía la propuesta
original fueron modificados a lo largo de ese proceso, de tal manera
que la tercera versión que recibieron los delegados al Congreso había
sufrido cruciales modificaciones, a partir de la propia gente, dentro
o fuera del Partido. Y en el Congreso -por lo menos en la Comisión en
la que yo participé-, se han conciliado varios cambios importantes a
esa versión modificada de los Lineamientos. Y todavía el Congreso no
ha terminado.

-Me llama la atención, por ejemplo, la cantidad de mujeres economistas
que están participando como delegadas o invitadas. Los análisis
económicos han sido de gran rigor científico. Algunos han sentado cátedra.

-Tienes razón. Haciendo abstracción ahora, me doy cuenta de que la
mayoría de las intervenciones que se produjeron hoy en mi Comisión era
de mujeres. Por supuesto, cuando uno piensa en el Primer Congreso, y
lo compara con este, también se da cuenta de la transformación
profunda que ha tenido la sociedad cubana. Estoy seguro de que la
mayoría de los delegados que están acá, no estuvieron en el Primer
Congreso. Quizás eran niños, y la calidad de sus intervenciones en
este proceso, sus conocimientos, muestran que contamos con decenas de
miles de personas excepcionalmente preparadas.

HEREDERO DEL PARTIDO DE MARTI
-¿Tiene precedentes un proceso así de consulta popular en congresos de
otros Partidos Comunistas?

-No lo conozco, aunque hay que tener en cuenta que este Partido es
realmente la organización política de la nación cubana, el heredero
legítimo del Partido de Martí, que buscaba precisamente eso: unir a
todas las cubanas y cubanos alrededor de ideales que pueden alcanzar
el consenso más amplio para la independencia absoluta, la solidaridad
y la justicia social. El Informe Central también recoge esto de manera
muy especial, y posiblemente hay escasas referencias previas en la Historia.

-En términos de legado histórico, ¿qué elementos perdurarán de este
Informe en particular?

-Por una parte, traslada a toda la sociedad cubana, e incluso al
mundo, un resumen de lo que ha sido este debate desde al año pasado,
en torno a la actualización del modelo económico y social de Cuba.
Aborda los principales aspectos de esos Lineamientos, pero con un
lenguaje que comunica más fácilmente con la gente. Quizás cuando tú
lees los Lineamientos, necesitas consultar términos con un economista
y desde este punto de vista no es excesivamente atractivo, pero
elInforme Central es perfectamente compresible para cualquiera. Y
además dicho desde el ángulo de lo que siente la gente, de lo que son
sus preocupaciones más inmediatas.

El otro aspecto medular de este documento, es el análisis de la
situación del mundo de hoy. Sin ser extenso, aborda las cuestiones
fundamentales de la humanidad, y en particular, por supuesto, las de Cuba.

DOCTRINA DE EEUU: EL SUFRIMIENTO DE CUBA
-¿Podría decirse que el hilo común en estos 35 años transcurridos
desde el Primer Congreso es la hostilidad de los Estados Unidos?

-El Informe tiene, desde ese punto de vista, un mensaje medular: la
permanencia de una política que busca destruir la Revolución cubana,
aniquilando a la población cubana, haciéndola sufrir -como dice esa
cita del funcionario del Departamento de Estado que recordó Raúl, y
que también se expresa en el Plan de Acciones Encubiertas-. Esa
política está presentea desde el principio de la Revolución, desde
1959 y 1960, antes del ataque por Playa Girón.

Si se contrasta con la actualidad, es la misma política, tal y como se
está aplicando ahora, que se expresa en la presión económica, la
creación deliberada de malestar y dificultades para la gente, para
hacerla sufrir -como decía el documento del Departamento de Estado-, y
obligarla a cambiar su gobierno, a hacer lo que hoy llaman de modo más
sibilino “el cambio de régimen”. Pero eso acompañado con otras formas
de presión, con violencia, que algunos momentos se expresó en
violencia armada, como en Girón, y a todo lo largo de estos 50 años ha
tenido expresión de violencia con las agresiones terroristas, los
sabotajes, los atentados…

-Y los juicios espurios, como ese del Tribunal de El Paso, donde
supuestamente se juzgó a Luis Posada Carriles.

-Precisamente en vísperas del Congreso, se produjo la farsa de El
Paso, todo ese teatro montado alrededor del señor Luis Posada
Carriles, acusándolo como mentiroso, acusándolo de haber adulterado la
verdad cuando lo entrevistaron para sus trámites migratorios.

Es curioso que una de las mentiras que esgrimió fue haber dicho que él
no tenia vínculo con los actos terroristas que tuvieron lugar en La
Habana en el año 1997. El gobierno norteamericano acusa a Posada de
mentir al afirmar que él no estaba vinculado con eso. O dicho de otra
manera: el gobierno norteamericano sabe perfectamente que Posada
Carriles estaba vinculado con el terrorismo, y por eso lo acusa de
mentiroso. Por lo tanto, tienen bajo su protección a un individuo que
ellos saben que es terrorista.

Todo eso ocurrió poco antes de abrir el Congreso, lo que nos está
recordando que Cuba sigue siendo objeto de la misma política. Una
política que era verdad en 1959 y es verdad en el año 2011.

LA UNIDAD, CLAVE
-El Informe, sin embargo, no cierra las puertas frente a EEUU. Vuelve
a marcar la voluntad de Cuba de dialogar con EEUU en términos de
respeto hacia su soberanía.

-Se ha dicho antes y se reitera al final del Informe de Raúl: Cuba
está dispuesta a dialogar con EEUU, a tener relaciones normales, pero
siempre sobre la base de la igualdad de ambos países, y del respeto
absoluto de nuestra independencia y soberanía nacional.

Hay otro elemento muy importante y novedoso en este Informe: una
suerte de llamado a la unidad nacional. Se refiere a los creyentes,
de las más diversas nominaciones religiosas, y además, sitúa en su
justo lugar el valor de la espiritualidad y el papel que la comunidad
religiosa, cristiana y no cristiana han desempeñado y desempeñan.

La prueba es que tuvo palabras de reconocimiento para el Cardenal
Arzobismo de La Habana de la Iglesia Católica, y dijo algo que me
pareció muy exacto. Aseguró que ese proceso que se ha desarrollado con
la Iglesia Católica cumplía un objetivo histórico de la Revolución
cubana: la unidad nacional.

Pienso que, a pesar de las condiciones difíciles, duras, que estamos
viviendo, y de la batalla que tenemos que seguir dando en el terreno
de la economía, que el Congreso se enmarca en un ambiente de gran
consenso patriótico, de muy amplia unión nacional y va a contribuir,
por eso, a que tal convergencia patriótica se fortalezca y se
desarrolle mucho más en lo adelante.

(Continuará)

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