México: Comentario sobre la exposición del Taller de Gráfica Popular

TALLER DE GRAFICA POPULAR

Por Hugo van Oordt

El Taller de Gráfica Popular entró en funciones, en 1937, época en que la humanidad sufría los estragos del fenómeno nazi-fascista. Los artistas mexicanos tomaron la bandera en la lucha contra este hecho retardatario y profundamente reaccionario para incluir en su declaración de principios: “El Taller de Gráfica Popular realiza un esfuerzo constante para que su producción beneficie los intereses progresistas y democráticos del pueblo mexicano, principalmente en la lucha contra la reacción fascista”. Grabados de maestros de la talla de Ángel Bracho, Raúl Anguiano, Jesús Escobedo, Leopoldo Méndez, Isidro Ocampo, Alfredo Zalce, Luis Arenal, Javier Guerrero y otros grandes maestros, hicieran magníficos grabados como el aporte mexicano a la lucha internacional contra la barbarie.

Así pues, el Taller de Gráfica Popular surge en la vida artística de México con una posición clara y determinante: “Considerando que la finalidad social de la obre plástica, es inseparable de la buena calidad artística, el Taller de Gráfica Popular, lucha por desarrollar las capacidades técnicas individuales de sus miembros”.

El rescate de el riquísimo arte prehispánico, la presencia del ser humano en todas sus expresiones artísticas y fundamentalmente el quehacer de nuestro pueblo, sus luchas, su incansable pugna por cambiar la historia y buscar caminos para la felicidad del pueblo, ha sido una constante en la práctica artística del Taller de Gráfica Popular.

Han pasado 73 años de este magno acontecimiento artístico en nuestro país. El Taller de Gráfica Popular se ha convertido por derecho histórico, en el acompañante obligado de nuestro pueblo, en todas sus luchas, en sus derrotas, en sus dudas, en sus frustraciones y en la esperanza.

Como todo organismo conformado por seres humanos, ha tenido épocas de flujo como épocas de repliegue, los fenómenos políticos y su influencia marcaron en mayor o menor grado su desarrollo, pero siempre hubieron artistas que reivindicaron los principios que le dieron origen: luchar por los intereses populares de los pueblos de México y el mundo. Si el corazón como órgano vital de supervivencia en nuestra existencia tiene sístoles y diástoles, avances y retrocesos, los seres humanos, no estamos exentos a ese devenir. Hay que tomarlo como parte de nuestro perfeccionamiento.

Ahora que después que corrieran turbulentas aguas bajo los puentes, que hubieran inevitables separaciones, desencuentros y hasta luchas al interior, el Taller de Gráfica Popular, rescata los principios primigenios, para no convertirse en un manido exponente de un “arte por el arte” que sólo sirve a sugestiones bastardas, para mantener su independencia y seguir luchando por los intereses de pueblo.

Creemos que junto con todos los escritores, poetas, críticos y descodificadores de nuestra realidad, tal como lo propusiera la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), el Taller de Gráfica Popular sería la herramienta indispensable de nuestro pueblo y todos los pueblos del mundo, para contribuir a crear un mundo más fraterno, justo y solidario.

“Todo acto o voz genial viene del pueblo o va hacia él, trasmitido por incesantes briznas, por el humo rosado de amargas contraseñas sin fortuna” escribió el poeta peruano y universal César Vallejo. No hay pues arte al margen del sentimiento popular. Si el pueblo y sus luchas son las que hacen la historia, el arte no se puede situar en otro escenario.

Sabemos, somos concientes que esta tarea no será fácil, que nos veremos forzados a soportar los proyectiles almibarados que nos disparará el enemigo para apartarnos de este objetivo que rescatamos, que las tentaciones por abandonar el camino que hemos escogido tendrán un peso especifico dentro de una sociedad en crisis, que el hambre centenario que padecemos aprisionará nuestros intestinos y nos hará dudar. No es un fenómeno nuevo, inclusive lo hemos padecido al interior de nuestro taller y que sólo la cercanía a nuestro pueblo nos hará impenetrables. La suerte está echada, todo con el pueblo, nada fuera de él.

Queremos ligarnos férreamente con el pueblo, volver a implementar la práctica de nuestros maestros, llegar a los barrios y las colonias populares, a sus organizaciones hablar fundamentalmente con los jóvenes, formar talleres y dejar que el sentimiento popular se convierta en arte, en grabado, en pintura, en testimonios que surjan de una realidad concreta, que muestren su rabia, su temor, y un furor sin nombre.

Queremos que los compañeros trabajadores del arte y la cultura estén a nuestro lado, codo a codo para rescatar el arte y la cultura popular. En eso estamos y hacia eso vamos.

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